13 enero 2016

La finalidad de una normativa

Estoy a diario en contacto con la normativa, y tengo la firme convicción de que hay que seguirla. Por supuesto esto hace el trabajo mucho más difícil pero también mucho más interesante. También me ha hecho darme cuanta de que la normativa en el 90% de los casos ayuda más que incordia, a mi o a los que vengan después de mi. En general las protestas vienen cuando no la conocemos bien y nos damos cuenta a posteriori que algo se ha hecho mal y rectificar nos cuesta en orgullo y en recursos. Pero de estas uno se vuelve un mejor profesional, y la sociedad en tanto que uno forma parte de ella, mejora con el.

Uno podría pensar que es indiferente colocar fusibles o magnetotérmicos en el interior de una farola, pero no lo es. Unos son mas robustos, menos susceptibles a malfuncionamientos mecánicos (ya que no hay elementos mecánicos) debidos a las acciones de estar protegidos sólamente por un trozo de cilindro de metal que no tiene una estanqueidad total al polvo, ni a la humedad. Por eso el reglamento prescribe el uso de fusibles y no de magnetotérmicos.

La finalidad de la normativa tampoco es impedir errores, ni blindarnos ante denuncias. Es decir, no por cumplir escrupulosamente con el reglamento estamos exentos de cualquier responsabilidad. Si respeto la normativa de contaminación acústica y aun así provoco trastornos al entorno (entiéndase éste como medio ambiente, vecinos y demás), se deberá rectificar, en mayor o menor medida, y si se hizo con mala fe se deberá además cubrir una indemnización justa.

Si no cumplo con la normativa, lo estoy haciendo, mal. Pero cumplir con ella no significa que lo esté haciendo bien. Como decía un profesor de matemáticas, "si llueve coges el paraguas, pero si coges el paraguas no tiene por que llover".

A veces la finalidad de la normativa, no es una mayor seguridad sino crear un marco común. Por qué el paso de las roscas es el que es y no cualquiera, por qué las tuberías son de 3/8", 1/2", 3/4" etc., y por qué las secciones de los cables pasan de 2,5mm^2 a 4 mm^2. Porque si no, trabajar sería muy difícil. comprariamos tuercas que no irían bien porque no serían del mismo fabricante o no podriamos empalmar una tuberia con otra fácilmente.

Finalmente, otra de las características de la normativa es que no puede preveer todos los casos, y a veces pueden aparecer absurdos. Si la normativa está bien redactada, y normalmente lo está, permitirá al técnico una alternativa, bien remitiendo a otro documento en el que aparezca la metodología que hizo que se desarrollara esa norma de la manera en que se hizo, para crear una solución especifica y con las mismas garantías. Como por ejemplo la obligación de colocar una sección de linea principal de tierra de la mitad de la sección de las fases (pongamos por ejemplo una linea de 240mm^2), para luego conectar a un anillo de tierras de 35mm^2.